viernes, 5 de junio de 2009

Ciudad inolvidablemente olvidada

Ciudad que flotas
y emerges a la luz
como ruina de leyenda,
ya no develas tu arcano;

y la verdad que escondes
suprimió el silencio indefinido
de las conciencias
a graznido agreste.

¿Para qué volar?
Dejar caer los restos de un
acto extravagante
en el extravío monócromo
de lánguidas azoteas
y alamedas yertas.
Ya me vi en tantos cuerpos
cruzando tu sintonía
que es el ruido y el gris de tus
aceras que nadie extraña;
ya me vi como la eterna criatura
que conjura su alimento
en telaraña.

Así
te estoy surcando.

Yo disparo sobre tu cielo
de naranja.

Y amo verte llover
sobre una esquina

bajo mil paraguas.