viernes, 14 de septiembre de 2012

Sus ojos...

Quien mira sus ojos jamás podrá olvidarlo.
Aunque sea por breves segundos entre la bruma en que transitan las imágenes del ensueño.
Aunque su impenetrable destello no haya dado tiempo para saber si aquella claridad correspondía al color gris o al de la avellana, al de la miel o al  azul de cielo.
Una vez que has mirado sus ojos es imposible ya volver los pasos  hacia atrás por la senda que un día tomaste, peregrino.
Pues en cada esquina verás la huella de su fértil cayado, el sudor de su frente en cada fuente, el perfume de sus pasos en cada rosa.
Porque sabes que te miraba posando la luz más allá de la forma; dibujando –sin duda- el contorno de tu alma con su aliento.
Porque apoyado en esa roca y sin Palabras viste, como en lo hondo de un claro pozo, tu destino.
Y cuando el vértigo de la Luz te convoca no hay sombre tenue o espesa que se resista.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Selección de Microrrelatos


  • Aquel descuartizador entregaba a sus víctimas en piezas coleccionables cada semana. ·
  • Me asaltaron las dudas, no opuse resistencia, se llevaron mi fe. 
  • UESHIBA: Al final de mil batallas, aprendió que la ciencia marcial no es solo defensa propia, sino la defensa del oponente. El golpe fatal es el no golpe. 
  • El Girasol: Su emulación del tránsito solar no le conduce a ningún viaje. Y es así la metáfora perfecta del creyente que persigue a su dios sin atisbarlo. 
  • Tras haber trazado innumerables mapas imaginarios, partió el navegante al encuentro de una isla que, sin saberlo, él mismo había construido. 
  • Cuatro elefantes sostenían el mundo. Caminaron cada uno en una dirección hasta expandirlo de modo inesperado. Un día los cuatro se reencontraron en su senda particular. Ese día se afirmó la redondez universal. 
  • El sicario fue contratado por su perseguidor. Cerraron el trato. El sicario se suicidó puntualmente a la hora pactada. 
  • Aremos, dijo el mosquito. Haremos contestó el buey. 
  • El hombre de nieve era, en realidad, un kamikaze y desde lo alto de la montaña decidió arrojarse para llegar al pueblo en forma de fatídica avalancha. 
  • Le arrojaron una cuerda a fin de rescatarle; como iluminado el sujeto se anudó la cuerda en el cuello. El suicidio se consumó. 
  • Nadie sabría jamás que fueron las flores las que iniciaron al jardinero Wittgenstein en los más altos misterios del silencio. 
  • “Colocarás en esta bandeja la cabeza de mi peor enemigo”, dijo el sultán. Acto seguido, el verdugo procedió a decapitarle. 
  • Fracasado su intento por envenenar el pozo, el asesino entonces pensó: mejor me dedicaré a secar el pozo, y entonces todos morirán de sed. 
  • Llamó esa noche a su puerta la locura, tal como llegan sin aviso las aves al granero. Traía en sus manos un cuchillo y una pérfida invitación para cambiar su suerte. 
  • Leonora suicidóse lentamente, cultivando con esmero un jardín de plantas carnívoras. 
  • Todos los días alguien llega puntualmente a una cita con su asesino. La cita ha sido pactada previamente por un ángel que mueve los hilos del destino. 
  • Bastante sospechoso, Bach planificaba una fuga perfecta. 
  • Salía con un revolver en mano a pedir voluntarias limosnas en las calles. 
  • “De niño nunca me dieron juguetes, por eso aprendí a jugar con los sentimientos de las personas”, dijo el psicópata. 
  • Santa Claus le trajo aquella navidad un vulgar carbón como recompensa por sus malas acciones. Desde aquel día, el niño aprendió a dibujar unos bellos retratos al carboncillo.
  • Le dieron a escoger entre cara y cruz, pero nunca se decidió. Desde entonces, el feo, lleva su cruz en la cara. 
  • Y de pronto, al derrumbarse el puente bajo sus pies, el santo descubrió que era capaz de levitar. 
  • El alma espera la derogación de las leyes físicas para salir, por fin, excarcelada. 
  • Astuto el ladrón, decidió esconderse debajo de la cama. Fue entonces que el monstruo, que allí vivía, decidió delatarlo ante las autoridades. 
  • Aquel día descendió de aquel coche, dejando quizás olvidados los últimos vestigios de su inocencia.