miércoles, 29 de septiembre de 2021

La última templanza del miedo

V

Hubo una última templanza en el miedo,

una breve levitación en las sombras.


¿Para qué transgredir el infinito

y sembrar de jacintos fúnebres

el páramo?

 

El azul irreprochable de la muerte no perdona

ni de lágrimas,

ni aullidos.

 

Traspasaste el umbral y era blanco,

el templo de los ayeres solo vidrio,

la franja de los escalones de mármol,

y transparente, como lágrimas, el olvido.

Orfebrería Fúnebre

IV

La muerte nos saludó en la fina orfebrería de

su manto,

habló en silencio

de su fatiga;

nos tomó con las manos

frías de sus muertos, y delimitó el sendero

unívoco

por el que vamos.

 

Y en festines nocturnos

se vertían los cuerpos:

intellige clamorem meum

intendi voci orationis meae

 

El clamor esporádico de los credos

limpiaba la noche con sus salmos.