Te busco como en la piedra
se busca el tiempo,
y por sus huellas
cada segundo de aquel tiempo
permanece.
Soy yo la Luz
que todo enjuaga,
hasta que el nuevo
sueño releva,
y en emancipados colores
acontece.
Y de este encuentro
aviene
la sal que preserva
el albor septentrional
que calma el delirio
y los delirios,
la roca azul
y codiciada, en suma,
de salmistas
o penitentes.
Miraflores, 26 de mayo del 201
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