martes, 13 de septiembre de 2005

Absolución


Me perdono

de haber curado la dispersión

en el abismo,

la desaparición en el tiempo de volver a mirar

lo ya mirado, y de asombrarme ante el atónito letargo

de moléculas/ ambiciosas. En fin,

de haber morado

en la misma oscuridad que prefirió la esfera

en la división del infinito,

y de asumir mi esfera

con la docilidad de

lo que yace y gira. (Y en todo hay una luz

que seduce).


Pues así ya comunico el primer don

y abarco la materia con perfectible sentido,

desechando la densidad


en el transcurso hacia sí mismo.

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