sábado, 6 de marzo de 2021

Conjuro del enemigo

Si me llama

a la batalla

el enemigo,

y azul sigo los pasos

de su olvido,

preservo en los nudillos la piedra

que evolucionó de golpe a sombra,

y de hueso tallado

a soberbio colmillo.

 

Si me llama a su batalla,

digo.

 

¿Y, en qué escombro del amar

la diferencia subyace?

si en todo somos parte

de molécula y asombro,

si toda piedra devino en altar,

y en reverencia admirable

cualquier mueca impía

y hasta el odio.

 

Mi enemigo

no es ya otro

que la forma auroral

de mi perdido asombro;

la pieza fundamental

que asume su cuerpo vacío.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario