domingo, 7 de marzo de 2021

Un nombre olvidado

Gravitaba tu corazón en los confines

de un vértigo antiguo; en olvidados sabores

de glaucas sábanas y húmedo infierno.

Y no sé si te busqué

o me encontrabas;

más, luego de la conjunción, volvíamos al ciclo

de los cuerpos,

al recuento de las madrugadas,

al discurrir de las estaciones en los paraderos.

 

Una noche, mirando hacia el vitral de la catedral de tu alma,

me dijiste que el cansancio se había sentado a dormir

junto a tu cama,

pero también me hablaste de cierto furor

que no era mi furor;

y entonces el pudor ajustó mi viejo abrigo

de piel labrada.

 

Y

la otra noche en que llovió

tan fuerte sobre todas

las ciudades del universo,

me pareció verte saltar sobre ramblas y retales

de caminos obviados;

quise llamarte entonces,

más tu nombre nunca vino a mis labios.

 

(Quizás ya lo he olvidado

para siempre).


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