miércoles, 25 de marzo de 2009

Muerto lirio que camina hacia el estanque

Añoranza
del vaho que madura
a perla,
y arrojarlo sobre el río.

Esperanza en el camino
que sortea la savia
hacia su propio sol.

Incesante, el fuego
renueva su curso
aparecido en las hojas:
el río.

Sálvame, madreselva;
luctuoso jarabe de la parra,

que alejado será mi costado
por girones de luz cuajada
y por sábila florecida del río,
entre el murmullo de la hierba
renovada.

Por aquí pasaron
los espíritus migrantes
de la muerte,
y cegaron la avena en espigas
selectas.

Por aquí el pajar se transformó
en higuera,
y ha dejado abiertas llagas.

Sacude el trueno lo espeso
de hojarascas dormidas. Nocturno.
Y me aturde en la recóndita
novena
de raíces y ceniza,
de muerto lirio que camina
hacia el estanque.

Vuelve la tarde recóndita
aparecida,
en la llama fugaz que atraviesa
los cuerpos.

Otra vez en mi sierpe el espíritu se rebela.
El infinito descanso reconocerá su ofrenda.


No hay comentarios:

Publicar un comentario