martes, 24 de abril de 2001

A razón de lo inmanente

¿Quién conoce la muerte en su aspecto formal
o la hiel en su propia agonía?

También los remedios del ayuno se extinguen
a razón de lo inmanente;
mas son buenas y serenas sus horas,
y ni siquiera el tiempo las contrista.

Quiera la lluvia
acariciarte en esta dicha.

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