martes, 24 de abril de 2001

Sueño

Sueño que como del pan de la conciencia
entusiasmado en un auténtico festín de sinsabores.

Y sueño estar divagando sobre la causa tercera, -la creada-, diluyendo el licor entre las aguas de una roja efervescencia.

Era predecible hallar un lugar en mis entrañas para las fiestas desguarnecidas del tiempo.

E impaciente me guardaba en lúcidos salmos.
En lúdicos salmos del tránsito hacia las cosas.

Solía preguntarme sobre la brevedad,
sobre la vida,
sobre la hora.
Cogía la tinta substancial
y me explayaba en la batalla de mi sueño…
que es el vuestro.

Yo he sido quien comía de verdades aparentes
y exhibía los dictados de su alma en la tribuna;
quien apenas emprendía una conjura entre lo abstracto.

Uno más
de los existentes;

uno más
como vosotros.

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