Danzo
con la risa, con el otro espejo, con la visión negra
del
cuerpo sin hojas
que
cubren la dimensión de su vergüenza.
Ahora
soy el delirio matutino; otra razón muda
que
inerte se labra junto a los besos
del
enemigo.
Tañe
mis cuerdas
si
puedes ser mi parte del reino,
y
que mi sangre fecunde la tierra.
Ya
me has tomado como la vida
es
tomada.
Pues
bien, hoy me queda el espacio,
la
estancia que he de compartir con su Nombre.
Allí
aniquilaré la inflorescencia del deseo.
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