llamó a mi puerta el retoño
caritativo del discernimiento;
ofertábame un tesoro
que no rescaté de la tierra.
mucho tiempo atrás hube visto
sus pilares desahuciados,
su inclemente y vana ciencia,
y un poco de lo amado.
pero en aquella noche boreal,
había cerrado yo la puerta
sin siquiera responder.
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