martes, 24 de abril de 2001

Tacto de la tierra virgen

Tacto
de la tierra virgen,
y un aire volátil
lastimando el cuerpo,
así en la tierra
como en pensamientos.

Cual artilugio
fecundo de luces,
cual segundo
invariablemente henchido,
una llama levemente se apaga
al reflejo superior del alma

Y al final de las estrofas
se mendiga para mí
el pan,
los grumos involuntarios
de un ajeno pensamiento,
cual amargo zumo astringente
de infelices percepciones.

Se abre a la postre
mi anatomía a la ciencia
sin hallarse nada,
ni siquiera escombros
de lejana templanza.

Hay
amor
un mundo abisal en mis manos,
y otro grande
en que giran universos
conmigo dentro;
y el enemigo dual
que atiende
desde retrógrado espejo.

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