martes, 24 de abril de 2001

Protector de mi sombra que desapareces


Protector de mi sombra que desapareces
con la noche y en la unión de las obras
de naturaleza hiriente;
con tu fauna convertida al alma,
con tu flora amante de equilibrio.

Tú que despareces al consuelo,
mas luego te yergues lozano
sobre el palpable firmamento,
pasa tu mano enaltecente
sobre el murmullo del lago,
y transcurre como un largo vuelo de buitres
aquí en mi destierro concedido.

Valedor de mi estrella auroral,
señala tú el sendero impetuoso
y descansa al compás de la tarde;
que la proximidad de los miedos
no me induzcan a llamarte
en vano,
ni me separe de tu gravedad el otoño,
ni se confunda tu Voz con el Silencio.

Yo recuerdo aún tus proverbios
como recuerdan su culpa los prisioneros.

Mediador de la Palabra Primitiva,
que tu Nombre sea auspiciado
en tanto nombres tus misterios
al oído de quienes te esperamos

hasta que nadie te encarne.

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