ya
de un solo nombre estático
El vestigio de los sentidos
nos enfrenta al Uno,
y descubre en la llaga del sustantivo
lo inasible del ser
en cuanto alcanza.
Entonces, y desechado el Nombre
conjúrase a sí misma la palabra,
y es versículo de
unánime rapsodia:
Aniquilado el Nombre
Por sí mismo el Verbo basta.
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