Izachar, labra esta sal
de la única órbita,
y a quien la sed decline en mal
beba de mi ínclita
vertiente de martirio invicta.
2
El fuego ha sido herido
de la brasa. Tizón bermejo, naveta,
guía del trueno renacido,
al cuerpo garzo completa,
de su cópula perfecta.
3
Tú que verbas la llaga en frío:
la veracidad es hermosa,
también el secreto camino.
Ciego suplicio de la rosa,
nada muere sino el río.
4
Es vida esta sal celeste,
cuerpo de la hogaza repartida.
No se hizo el pan al verte
sino en balanza de medida
tal y como a ti viene la vida.
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