1
Tres caídas
de la muerte, del tiempo
o lo imperfecto;
el singular precepto
que emigra al hombre nuevo,
y la octava justicia
que alguna vez el alma osara.
Mano de su Mano, la mía.
Herramienta.
¿Qué habría
soñado ayer
si no lo fuera?
2
Este oculto semen era
blanco
como el ímpetu profano
del odre.
Blanco
Manifestado en la mentira
por su mentira,
asumía algún honor de cada nota.
Y aquel blanco era el bien y punto de partida;
el ícono,
Cuerpo;
también ausente ciencia;
Alma que acogiera la mar
inmaculada del Universo
al ensueño
de su razón primera.
3
Tú conoces la cordura inocente
del sexo
o la conciencia.
La semejante luz de
materia presente.
En lo blanco hubo todo color,
toda luz,
toda ciencia.
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