Antes de su embebido fermento
ya la sangre estaba;
el torrente de Cedrón ascendía;
el alma
acaecida de destierros,
y la materia transubstanciada.
Arrastra la muerte un cíngulo
que es de sí otra forma,
y de su mantra, materia
de ley suprimida en sus aguas.
También lleva el eclipse
lo rasgado, un trascendido óleo
del ara. Y lo concluso.
Las generaciones consentirán su hecho,
y así lo convocarán
en la
espina.
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