Ya está vertida la luz, hermanos,
y oprime las cabezas con cenizas que otra estación
llorará calma.
Ya es disperso el fuego del retorno
y no volveráse a multiplicar el fruto breve de
las aguas,
sino la sal en los goces.
Habrá un tiempo, digo, que seremos puros
como el soleado filtro en su líquido manto
si cae la tarde.
Habrá un tiempo
que se adivina en el perfecto círculo de los salmones;
el día que a tu alma cansa,
la provisoria levedad de tu carne pasajera,
la secreta tala.
Bienaventurada será la despierta
sedente,
la ceniza que hoy frontal acoges
con anhelo del que se martiria
en su flama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario