Atesora esta tarde las rosas silentes
de la nieve ermitaña;
murmura en aquilón la verdad de
las cosas;
en la umbría coordenada
del frío y su rubor sonámbulos.
Y conspira la idea con su imagen
de sublime datilera sacudida ante sí misma;
verde, sobre su verde pastura.
La imagen
ya ha nacido y se forja en la mistela
de un invierno arrepentido tras la verja.
Arrulla, signo relevante, la acción
de estos sinceros pensamientos en cal,
de la estación y el sonochar;
como se consuela el alhelí del mausoleo,
y en la valeriana, los temores novicios.
La idea es el invernáculo
del númen invocado.
Un péndulo sobre el lago codiciado.
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